Expresión usada en referencia a un bocado exquisito o, por extensión, de forma figurada, a algo que es primoroso o excelente. Los comentarios de este tuit son un auténtico bocato di cardinale; no os los perdáis.
Etimología
Forma adaptada de la supuesta expresión italiana boccato di cardinale, que significaría ‘bocado de cardenal’, por la concepción popular de que los cardenales escogían con suma diligencia los alimentos que les servían en la mesa.
Más información
• Como expresión asentada en español, se puede escribir plenamente adaptada y en redonda: bocato di cardinale. Cuando se quiere presentar como italianismo, lo más normal es optar por la grafía boccato en el primer elemento: boccato di cardinale (a veces bocatto di cardinale o boccatto di cardinale). En este caso, por ser un extranjerismo (aunque artificial), debería escribirse con cursiva.
• Como primer elemento, es normal el uso de bocata: bocata di cardinale (boccata di cardinale, bocatta di cardinale o boccatta di cardinale). También se documenta bocati (boccati, bocatti o boccatti) y bucato (buccato, bucatto o buccatto).
• Para el último elemento, a veces se usa cardinali (plural en italiano de cardinale): bocato di cardinali. También simplemente la forma cardenal o las formas híbridas cardenale o cardenali, o incluso cardinal.
• Para el plural se puede usar bocatos di cardenale.
• La expresión se emplea al menos desde 1851, cuando apareció en El Clamor Público en referencia a «las blondas y encages [sic] de Flandes»: «Nosotros ya sabemos que muchas lo conocéis y consumís, pero las más ni lo conocen ni lo gastan; es “boccato di cardinali”, y no está al alcance de todas las fortunas».
• Emplea esta grafía, por ejemplo, Luis Martín-Santos en Tiempo de silencio (1961): «Casi me da miedo lo de que la niña duerma sola, que es dar muchas facilidades y cualquiera de ésos, como el representante, se puede aprovechar y creer que es para él el bocato di cardinale como decía mi difunto de la parte esta mía del muslo cuando la tocaba porque es tan blanca —y aún se conserva— y hacía como que la mordía». Por su parte, usó la expresión con doble c, por ejemplo, Benito Pérez Galdós en Los apostólicos (1879): «De esta galantería del tiempo unida a los adornos escogidos y a un esmero constante y casi religioso en la persona, resultaba el boccato di cardinale más rico que podría imaginarse».
Otras fuentes: DEA.