Novela de Javier Cercas publicada en 2025.
Por qué se llama así
Javier Cercas (1962), por petición del Vaticano, sigue al papa Francisco —que, como se dice en el libro, se puso ese nombre en memoria de san Francisco de Asís, quien eligió llamarse a sí mismo «el loco de Dios»— en su viaje a Mongolia —tratado como el fin del mundo en varias partes del libro (curiosamente también Argentina)—.
Palabras interesantes: dilanófilos ‘fans de Bob Dylan’; primerear («es un término de la jerga porteña, un lunfardismo caro a Bergoglio que significa “anticiparse, adelantarse”; aunque él, por supuesto, suele usarlo en sentido religioso: Dios primerea a alguien cuando le descubre su fe antes de que esa persona cobre plena conciencia de ella. Como a los poetas, a Bergoglio le gusta jugar con las palabras, retorcerlas, estrujarlas, inventarlas: inevitablemente, los bergoglistas llaman a esos neologismos “bergoglismos”»); cardiognosis («facultad exclusiva de ciertos santos» que «permite leer el corazón (el propio y el ajeno)»); vaticanistas («que es como se conoce a los periodistas especializados en informar sobre el Vaticano»); constantinismo («unión entre religión y poder político»); lefevristas (partidarios del arzobispo Marcel Lefebvre, que mantuvo una relación conflictiva con el papa Juan Pablo II; adaptado de lefebvristas; alternativa: lefevrianos o lefebvrianos); cocaínico ‘relacionado con la cocaína’; ger ‘yurta, vivienda típica de los nómadas de Asia central, característicamente blanca y con forma de cilindro achaparrado con el techo a modo de cúpula con punta cortada o de tela de sombrilla’; barquinazo ‘bandazo’; inculturación, inculturarse («Un misionero, al llegar a Mongolia, lo primero que tiene que hacer es aprender la lengua, conocer las costumbres y demás para injertarse en el país, para hablarle a la gente de una forma inteligible, para que sientan que es uno de ellos. Eso es inculturarse»); bergogliano ‘relacionado con Jorge Bergoglio, el papa Francisco’; papolatría («el culto a la personalidad que casi inevitablemente rodea al papa»).
Citas
• Simone de Beauvoir escribió que quien dice que no es de derechas ni de izquierdas es de derechas.
• En Asia, no se le pregunta a nadie si cree o no cree; la pregunta, allí, es en qué crees.
• «Amo mucho la literatura y la vida, pero odio la vida literaria».
• Como a cualquier poeta, las palabras le importan mucho: tanto que uno tiene la impresión de que las pronuncia como si estuviera despidiéndose de ellas.
• —Teilhard de Chardin decía que todo lo que sube converge—responde—. Los caminos de la meditación son diversos en las diversas religiones, pero el fin es idéntico.
• «Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos».
• Faltan cristianos que den testimonio de la belleza y la alegría de la fe en Cristo.
• Para el papa el sentido del humor es una cosa muy importante… Una vez me dijo: «El sentido del humor es la expresión humana que más se parece a la gracia divina». — Brunelli vuelve a reírse—.
• La fe es una intuición poética que solo puede expresarse en lenguaje poético.
• «El hombre no es ni ángel ni bestia, y la desgracia es que quien pretende ser ángel se convierte en bestia».
• «Yo fui allí para convertir gente», te dicen. «Pero fue esa gente la que me convirtió a mí». No es que dejaran de ser católicos, claro: es que encontraron una forma nueva de serlo.
• —El amor de Dios que se entrega a nosotros y que se manifiesta en el Cristo crucificado. —Desplegando los brazos como grandes alas de cigüeña, copia la postura de Cristo en la cruz; en la expresión de su cara, sin embargo, no hay dolor sino certidumbre: mágicamente, ha trocado una pose de sufrimiento infinito en una pose de infinita misericordia—. Ése sería el corazón del cristianismo para el papa…—Pliega otra vez las alas—. Y a uno, cuando se encuentra con eso, no le obsesiona la vida eterna.
Un pensamiento en “El loco de Dios en el fin del mundo”