Comentando el sábado un joven en Telemadrid cómo había vivido la vigilia del papa, declaró que estaba muy emocionado y que se le habían revuelto las tripas, queriendo decir —se entiende— que había tenido una experiencia muy buena. Puede que le traicionaran los nervios o la propia emoción, o puede que se esté produciendo un desplazamiento en el significado de esta expresión. Para nosotros, claramente cuando a alguien se le revuelven las tripas (o el estómago o el cuerpo) es porque algo le ha producido malestar (como en el sentido físico), pero, por si acaso, lo hemos investigado un poco.
El diccionario de la RAE coincide con nosotros, pues define revolver a alguien las tripas otra persona o una cosa como ‘causar disgusto o repugnancia’; y lo hace desde al menos 1817, cuando se recogía revolver las tripas alguna cosa como fórmula metafórica y familiar «que se usa para dar a entender el disgusto y fastidio que causa alguna persona o cosa».
Este uso estaba ya presente, por ejemplo, en Fray Gerundio de Campazas (1758), donde un defensor de que la ortografía debe adecuarse al origen etimológico se quejaba de que la gente usara la y por la i y decía: «Siempre que leo en algún autor y Pedro, y Juan, y Diego, en lugar de i Diego, i Pedro, i Juan, se me revuelven las tripas, se me conmueven de rabia las entrañas i no me puedo contener sin decir entredientes i de pu…» (aquí se explica por qué se acabó usando la y para la conjunción).
Un vistazo rápido a X confirma que lo habitual hoy es seguir utilizando la expresión con sentido negativo. Ejemplo: «Cada vez que oigo a los parásitos que se supone nos representan hablar de separación de poderes se me revuelven las tripas». Aun así, no sería raro que se produjera el desplazamiento semántico, pues no es muy distinta esta idea de la de que algo te mueva o te remueva por dentro (quizá lo que quiso decir el joven) o incluso la de tener mariposas en el estómago.
Por si acaso, no obstante, nosotros recomendaríamos de momento reservar la expresión para cuando algo produce un sentimiento malo y evitar así malentendidos.