[Antónimos sinónimos]

¿Es posible que dos expresiones distintas signifiquen lo mismo pese a que las únicas palabras en las que se diferencian sean antónimos? Sí. Presentamos aquí algunos antónimos que en determinados contextos actúan (o parecen actuar) como sinónimos.

reducir al máximo = reducir al mínimo

Si reduzco el volumen al máximo, lo dejo muy bajo, igual que si lo reduzco al mínimo. En un caso estaré bajando el volumen todo lo posible y en otro llevándolo al menor valor posible, lo que da un resultado equivalente.

bajar el aire = subir el aire; bajar a Madrid = subir a Madrid

Cuando quiero que alguien reduzca la temperatura del aire acondicionado, puedo decirle que lo baje (es decir, que disminuya los grados) o que lo suba (es decir, que le dé más potencia para que la temperatura sea menor); nuevamente, dos posibilidades aparentemente contrarias con el mismo resultado.

Y con estos mismos verbos tenemos otro caso similar: cuando alguien va, por ejemplo, de Cantabria a Madrid, ¿sube o baja a la capital? Ambas opciones son posibles, dependiendo de si se toma como referencia la dirección (se baja del norte al sur) o la altura (se sube del mar a la meseta).

los 40 son los antiguos 30 = los 40 son los nuevos 30

Si quiero decir que la gente de 40 años tiene hoy hábitos de vida como los que tenían antes los de 30 años, puedo decir que los 40 son los antiguos 30 (es decir, lo que antiguamente eran los 30) o que son los nuevos 30 (es decir, que la nueva forma de los 30 son los 40).

salir al campo = entrar al campo

Cuando un jugador salta al campo desde el banquillo, ¿qué hace?, ¿sale o entra? Pues puede hacer las dos cosas: entrar, si se considera que pasa a estar dentro del campo, o salir, si se considera que pasa a estar fuera del área del banquillo.

mi peor enemigo = mi mejor enemigo

Mucha gente se pregunta si, en referencia al enemigo más terrible de alguien, no debería usarse mi mejor enemigo (pues ejerce muy bien como tal) en vez del habitual mi peor enemigo (que, según esa gente, podría entenderse como un enemigo torpe a la hora de mostrar enemistad). La clave está en cómo se interpreta ese peor (si como muy malo en cuanto a perversidad o en cuanto a calidad). A los amantes de la gramática esto les recordará a lo de un buen abogado (¿un abogado bondadoso o un abogado que gana muchos juicios?).

Algo similar ocurre en pares como mi alcoholismo mejoró / mi alcoholismo empeoró. Con mejoró lo normal es entender que el alcoholismo pasó a una situación mejor, es decir, que se redujo, pero quien quiera entenderlo como que se hizo más fuerte estaría diciendo lo mismo que lo que generalmente se interpreta con empeoró: que fue a peor como situación (no que se debilitó).

sí = no

Otros ejemplos quizá menos vistosos (por ser más gramaticales que léxicos), igualmente relacionados con la negación, son el de la negación expletiva (No lo terminaré hasta que no vengas = No lo terminaré hasta que vengas), el de las respuestas a preguntas negativas (—¿No vas a ir? —No[, no voy a ir]= —¿No vas a ir? —Sí[, efectivamente no voy a ir]) o el de No hay motivo alguno = No hay motivo ninguno.

Como se ve, todos estos casos son la situación inversa de la autoantonimia, en la que una misma expresión puede significar dos cosas opuestas, como en Los jóvenes están a cargo de los mayores (= ¿los jóvenes se ocupan de los mayores o los mayores se ocupan de los jóvenes?) o Mariano alquiló el piso (= ¿lo dio en alquiler o lo tomó en alquiler?).

¿Se os ocurren más ejemplos de antónimos sinónimos?

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