Heidi

1. Novela de la escritora suiza Johanna Spyri (1827-1901) publicada en 1880. También las adaptaciones para el cine y la televisión que se han hecho.

2. Protagonista de esta novela, una niña de 5 años huérfana que se va a vivir a los Alpes con su abuelo paterno.

Etimología

El nombre de esta niña, Heidi, es un hipocorístico por acortamiento de Adelheid ‘Adelaida’ (el mismo nombre que su madre).

Palabras interesantes (traducción de Isabel Hernández González para Nórdica Libros): gencianasoldanelaonagracentaurea.

Citas

• Tanta gente junta y haciéndose daño unos a otros en vez de subir a las montañas, donde uno se siente tan bien.

• —Porque en Frankfurt yo le rogaba con mucha insistencia que pudiera volver a casa de inmediato, y como no podía, yo pensaba que el buen Dios no me escuchaba. Pero ¿sabes qué? Si yo me hubiera ido tan pronto, tú nunca habrías venido y no te habrías curado en los Alpes.

• Klara se quedó muy pensativa. —Pero, Heidi —empezó a decir—, entonces no tendríamos que rogarle nada, porque el buen Dios siempre sabe mucho mejor que nosotros lo que nos conviene y lo que vamos a rogarle. —Vaya, Klara, ¿entonces crees que solo es eso? —se apresuró a decir Heidi—. Todos los días hay que rezar al buen Dios y por todo por todo; porque Él tiene que oír que no le olvidamos para que nos lo dé todo. Y si olvidamos al buen Dios, Él también se olvida de nosotros, eso lo ha dicho la abuelita. Pero ¿sabes? Si no nos da lo que nos gustaría, no debemos pensar que el buen Dios no nos ha escuchado y dejar de rezar, sino que tenemos que rezar así: «Ahora sé, querido Dios, que tú estás pensando en algo que me conviene más, y yo me alegro de que quieras hacer las cosas tan bien».

• Cuando estamos furiosos, todos nos volvemos tontos.

Más información lingüística

• Aunque una pronunciación más cercana a la original es [jáidi], es muy normal pronunciar [jéidi].

• Para lo relacionado con esta obra o con el personaje, especialmente por la idea del mundo feliz e inocente descrito en la novela, se puede usar heidianaheidiano.

• La señorita Rottenmeier —la cuidadora malhumorada y estricta de la casa de Fránkfurt del señor Sesemann, padre de Clara (o Klara), adonde Heidi va a vivir una temporada— ha pasado a la lengua general como ejemplo de persona mandona. Ejemplo de CORPES: «—¿Ustedes son Alberto Vázquez? —les preguntó la empleada de Galerías Preciados, a la que mi padre recuerda como una marimandona con pinta de señorita Rottenmeier» (Inés Martín Rodrigo, Las formas del querer). Lo indicado es mantener la grafía original con doble t (no Rotenmeier). Si se quisiera usar como forma lexicalizada, se podría escribir rotenméier (Tengo una madre rotenméier).

• Los nombres de las cabras que aparecen en la obra se deben escribir en redonda. Entre ellas, están Blanquita, Pardita, Copito de Nieve, Jilguero o Gran Turco.

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