Sufijo usado para formar derivados de nombres propios de personas o personajes con los que se indica relación. Ejemplos: becqueriana, becqueriano; hamletiana, hamletiano; juanramoniana, juanramoniano.
Más información
• En la formación de los derivados con este sufijo, cabe hacer las siguientes indicaciones (aplicables en muchos casos a formas con otros sufijos):
- Cuando el nombre propio es extranjero y termina en -ll, lo normal es mantener la ll, aunque también se simplifica en l: orwelliano u orweliano (de Orwell), carrolliano o carroliano (de [Lewis] Carroll).
- Cuando el nombre propio termina en g, se puede mantener solo la g o añadir una u para ayudar en la lectura (lo que parece más normal cuanto más larga y reconocible es la base): kingiano o kinguiano (de [Stephen] King), jungiano o junguiano (de [Carl] Jung). También se podría usar gu en casos como vangoguiano (de Van Gogh), aunque lo normal es vangoghiano.
- En los terminados en c, lo más indicado es pasar a qu para facilitar la pronunciación: balzaquiano, mejor que balzaciano (de Balzac).
- Cuando el nombre propio es extranjero y termina en z, se suele mantener esta, pero también es frecuente pasarla a c: leibniziano o leibniciano (de Leibniz).
- Cuando el nombre propio termina en e, lo normal es eliminarla, pero a veces se mantiene y se añade solo -ana, -ano: leonfelipiano (de León Felipe), verniano o verneano (de [Julio] Verne), saussuriano o saussureano (de Saussure).
- Cuando el nombre propio termina en vocal tónica, se suele añadir una n, pero a veces, quizá cuando hay confluencia con bases iguales terminadas en n, se prescinde de ella: mironiano (de Miró), daliniano (de Dalí), rousseauniano (de Rousseau), pero martiano (de Martí). En algunos casos hay alternancia, como en gaudiano o gaudiniano(de Gaudí). Con doble vocal se reduce una: feijoniano (de Feijoo). También se puede añadir n con apellidos del portugués con vocales nasales: pessoniano (de Pessoa, también pessoano), camoniano (de Camoens).
- Cuando el nombre propio es un apellido terminado en –ez o –es, se suele eliminar esta parte: hernandiano (de Miguel Hernández), garciamarquiano (de García Márquez), borgiano (de Borges, aunque también borgeano e incluso borgesiano). A veces, como en el último caso, se mantiene la base entera para facilitar la identificación o hay alternancia: grandesiano (de [Almudena] Grandes), fuentiano o fuentesiano (de [Carlos] Fuentes). También se pierde -os: alarquiano (de Alarcos), roabastiano (de Roa Bastos).
- Cuando la base termina en diptongo con imás vocal, se pierde la segunda vocal: coseriano (de Coseriu). Si termina en vocal más i, se puede mantener la i o, más raro, pasar a y: tolstoiano, mejor que tolstoyano (de Tolstói).
- Cuando la base termina en una secuencia vocálica ajena al español, se puede mantener o adaptar: rousseauniano o roussoniano. Lo mismo puede ocurrir en secuencias intermedias: voltairiano o volteriano.
- Cuando la base es un apellido con guion, se suele prescindir del guion: valleinclaniano (de Valle-Inclán, como valleinclanesco), perezrevertiano (de Pérez-Reverte). Naturalmente, también se pegan los apellidos compuestos sin guion u otros elementos escritos en dos palabras: vargasllosiano (de Vargas Llosa, sorjuaniano (de sor Juana), lascasiano (de [Bartolomé de] las Casas).
- Cuando la base es extranjera y tiene un acento, se puede mantener (para facilitar la vinculación) o no (para evitar la confusión): petainiano o pétainiano (de Pétain, como pétainista o petainista).
- Cuando la base lleva apóstrofo, lo más normal y recomendable es prescindir de él: dorsiano (de D’Ors), dannunziano (de D’Annunzio). Pero hay casos en los que es común mantenerlo, como en d’alembertiano (de D’Alembert). También sería posible prescindir en casos como estos del primer elemento: orsiano.
- Se puede añadir una e inicial con bases que empiezan por s seguida de consonante: estalinista (de Stalin). En ese caso, lo más indicado es adaptar completamente el derivado: stendhaliano o estendaliano, pero no estendhaliano (de Stendhal).
- Se pueden adaptar (o traducir) también algunas formas, como las que contienen saint: sansimoniano (de Saint-Simon).
Naturalmente, cuando se decida adaptar completamente la base, la grafía se deberá adecuar a las normas del español: rusoniano (de Rousseau).
Curiosidades
• En algún caso, pueden encontrarse signos inusitados en la base, como en q*bertiano, del Q*bert.