Fortunata y Jacinta

Novela del escritor español Benito Pérez Galdós publicada en 1887.

Por qué se llama así

En esta novela se presenta la vida del Madrid del siglo XIX en torno a las figuras de Jacinta, de la clase media alta, y Fortunata, de la clase popular baja, ligadas ambas a Juanito Santa Cruz.

Palabras interesantes: quince y raya, dengosas, charlatánicas, meetings, torzales, mu, barástolis, Singapore, hermano de fecha, berroqueñas (‘piedras de granito’), se largaran (‘se fueran’); psch, disfavor, tripicallero, recocho, puff (‘puf’ [asiento]), caca (usado para evitar que un niño toque algo), tiquitique (‘sonido de una máquina de coser’), le dije, digo o le dijo, dice para introducir una intervención, andróminas, vestiglo, pataplum, tocaya (usado en referencia a Jacinta con respecto a un hombre que se llama Jacinto), garatusas, espontanearse, majagranzas, zaragata, chinchirimáncharras, chinchirrimáncharras o chinchirri-máncharras (variante popular de cháncharras máncharras), ¿qué pareja ni pareja?, refistolera (variante popular de refitolera ‘metomentodo’), turris-burris (‘lío, confusión, zurriburri’), pavisosa, por zancas y barrancas, espich, chitito callando, bonitísimo (@RAEinforma), pachorra, ducha escocesa, guillati (‘guillado, chiflado’), tiranístico, hablando mal y pronto, inconcuso, intrigantas.

Citas

• «Más sabe el que vive sin querer saber que el que quiere saber sin vivir».

• «… como el garbanzo resiste a todas las modas de comer».

• «… que cada hombre pertenece a su época y a su esfera propias, y que dentro de ellos debe exclusivamente actuar».

• «No tenía más fortuna que sus deseos de trabajar y su honradez probada».

• «Daba a la elle el tono arrastrado que la gente baja da a la y consonante».

• «La educación del hombre de nuestros días no puede ser completa si éste no trata con toda clase de gente, si no echa un vistazo a todas las situaciones posibles de la vida, si no toma el tiento de las pasiones todas».

• «Se dan casos de individuos y familias a quienes Dios no les debe nada y, sin embargo, piden y piden».

• «… el principio de descontento que existe en nuestro barro constitutivo».

• «En esto aventaja nuestro país a otros, donde están pendientes de sentencia los graves pleitos históricos de la igualdad. Aquí se ha resuelto el problema sencilla y pacíficamente, gracias al temple democrático de los españoles y a la escasa vehemencia de las preocupaciones nobiliarias».

• «En estos tiempos tan desmoralizados no se puede recomendar a nadie».

• «A mí no me asusta la república, lo que me asusta es el republicanismo».

• «Era capaz de poner puntos sobre las haches».

• «Dicen que el país no está preparado para la República; pues que lo preparen. Es como si se pretendiera que un hombre supiera nadar sin decidirse a entrar en el agua».

• «No hay ser humano, por despreciable que parezca, que no pueda ser eminencia en algo».

• «Los ángeles, como que están acostumbrados a volar, no andan por la tierra sin dar un traspié a cada paso».

• «Nuestras ideas deben inspirarse en las ideas generales, que son el ambiente moral en que vivimos. Yo bien sé que se debe aspirar a la perfección; pero no dando de puntapiés a la armonía del mundo, ¡pues bueno estaría!… a la armonía del mundo, que es… para que lo sepas… un grandioso mecanismo de imperfecciones, admirablemente equilibradas y combinadas».

• «Las ilusiones se pegan como las viruelas. Las ideas fijas son contagiosas».

• «… con esa buena fe y ese honrado entusiasmo que ponen algunos sabios del día en ciertos trabajos de erudición que el público no lee y que los editores no pagan. Bastante hacen con publicarlos».

• «Cuando iba al café con los amigos, estaba muy bien si no había más que dos o tres. En este caso hasta se le soltaba la lengua y se ponía a hablar sobre cualquier asunto. Pero como se reunieran seis u ocho personas, enmudecía, incapaz de tener una opinión sobre nada».

• «El desenfado en el lenguaje habría sido señal de anarquía en la voluntad».

• «Pronunciar mal una palabra no es vergüenza para nadie, y la que no ha recibido una educación esmerada no tiene la culpa de ello».

• «Bueno era lo bueno, pero no lo demasiado».

• «Era muy amigo de las abreviaturas por ahorrar saliva cuando hablaba y tinta cuando escribía».

• «Demostró a su penitente que el portarse bien es siempre ventajoso, que a la larga el mal, aunque venga acompañado de triunfos brillantes, acaba por infligir a la criatura cierto grado de penalidad sin esperar a las de la otra vida, que son siempre infalibles».

• «No hay mayor desgracia que tener el corazón demasiado grande. Cerebro grande, estómago grande, hígado grande, son males también; pero menores».

• «Vivir es nuestra primera obligación en este valle de lágrimas, y sin embargo… ¡qué pocos hay que sepan desempeñarla!…».

• «Te idolatra, y los que aman así, con esa locura, se pirran por perdonar».

• «Estos señores materialistas creen que con variar el nombre a las cosas han vuelto el mundo patas arriba».

• «¡Dichoso el que sabe elevarse sobre las pasiones de momento y atemperar su alma en las verdades eternas!».

• «Entre una sociedad sin principios, y una sociedad sin formas, no sé yo con cuál me quedaría».

• «… cuya existencia era muy semejante a la de un reloj con alma».

• «El pueblo posee las verdades grandes y en bloque, y a él acude la civilización conforme se le van gastando las menudas, de que vive».

• «Si nos aseguraran que no nos moriríamos nunca, pronto se convertiría uno en bestia».

• «Porque mire usted, cuando el pueblo se desmanda, los ciudadanos se ven indefensos, y francamente, naturalmente, buena es la libertad; pero primero es vivir. ¿Qué sucede? Que todos piden orden. Por consiguiente, salta el dictador, un hombre que trae una macana muy grande, y cuando empieza a funcionar la macana, todos la bendicen. […] ¿Quiere esto decir que yo sea partidario de la tiranía?… —prosiguió Ido—. No señor. Me gusta la libertad; pero respetando… respetando a Juan, Pedro y Diego… y que cada uno piense como quiera, pero sin desmandarse, sin desmandarse, mirando siempre para la ley. Muchos creen que el ser liberal consiste en pegar gritos, insultar a los curas, no trabajar, pedir aboliciones y decir que mueran las autoridades. No señor. ¿Qué se desprende de esto? Que cuando hay libertad mal entendida y muchas aboliciones, los ricos se asustan, se van al extranjero, y no se ve una peseta por ninguna parte. No corriendo el dinero, la plaza está mal, no se vende nada, y el bracero que tanto chillaba dando vivas a la Constitución, no tiene qué comer».

• «La inspiración poética es un estado insano».

• «… con cara risueña y actitud oficiosa, como de persona que cree ser útil».

• «Quiero decir que al maltratar a tu rival le has dado la victoria sobre ti. […] Toda víctima es por sí interesante. Todo verdugo es por sí odioso».

• «Todo lo malo se cree».

  5 pensamientos en “Fortunata y Jacinta

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