chumino

n. masc. Genitales externos femeninos. Se sentó con las piernas abiertas y se le vio todo el chumino. Es coloquial, festivo y suele resultar malsonante.

Otros significados: DAmer, Fichero General de la RAE (1, 2, 3, 4).

Etimología

De origen expresivo similar al de voces como chichi o chocho, que según el DLE se forman «con ch- para indicar blandura». Corominas descarta que pueda estar relacionado con chumbo siguiendo la idea de higo. Solá lo ha relacionado con la voz quechua yumina ‘afrodisiaco’. No suele aceptarse la teoría de que procede de una mala comprensión de la expresión inglesa show me now ‘enséñamelo ahora’, que en siglos pasados los marineros ingleses supuestamente proferían a las prostitutas en el puerto de Cádiz o Málaga para que se levantaran la falda.

Variantes: chumina, chomino.

Curiosidades

• Uno de los primeros usos que se registran es en una parodia de Don Juan Tenorio de 1874 llamada Don Juan Notorio: burdel en cinco actos y 2000 escándalos, donde aparece la palabra varias veces en casos como estos: «Esto escribí, y en medio año / que mi presencia gozó / París, no hubo culo extraño / ni hubo chumino sin daño / que no me tirara yo»; «Mira aquí a tus plantas, pues, / a aquel Don Juan tan ladino / que se paró en su camino, / que rendirse no creía / adorando, vida mía, / los pelos de tu chumino»; «DOÑA INÉS. Mi chumino vuelve a ti. / Salgamos pronto de aquí». Sería anterior, de ser suya, esta mención del académico José Vargas Ponce (1760-1821) en unos versos de uno de los poemas erótico-satíricos que se le atribuyen: «Otras se suelen meter, / a falta de un buen pepino, / los dedos en el chumino / hasta que les da placer».

• En 2022 muchos cambiaron de forma festiva el nombre del futbolista francés Aurélien Tchouaméni, posible fichaje del Real Madrid, por Chumino, debido al relativo parecido en la pronunciación.

  Un pensamiento en “chumino

  1. 8 junio, 2022 en 12:32 pm

    En 1852, antes aún de la parodia erótica del Tenorio, Don Juan Valera escribía a su colega Estébanez Calderón a cuenta de una señorona brasileña que se encariñó con él durante su estancia en Río de Janeiro: «Mi prenda es blanca y rubia; tiene las carnes fresas y apretadas; las piernas deliciosas, el pié pequeño, y el brazo y la mano más lindos de la ciudad. Por desgracia el *chomino* es de primera magnitud, y yo me perdería en lo infinito, si ella no tuviese la precaución de montarse a caballo sobre mis muslos, con lo cual llega la cosa a lo vivo y yo no me expongo a un naufragio».

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