la primera en la frente

Expresión coloquial usada ante una situación en la que una adversidad que cabía esperar ocurre pronto y de manera ostensible. Tarjeta clara perdonada en el minuto 1: la primera en la frente.

Etimología

De interpretar el contratiempo como un golpe que se recibe en la frente, parte del cuerpo que va más adelantada. Se suele entender que tiene su origen en las explicaciones sobre cómo santiguarse. Ya en 1555 Felipe de Meneses escribía en Luz del alma cristiana…: «Lo segundo persignándose. Lo cual hace en esta manera. Hácese una cruz de dos dedos de la mano derecha, el pulgar y el que está junto con él, puesto el pulgar sobre el otro, con aquella mesma cruz hecha de los dedos se hacen otras tres. La primera en la frente, diciendo ansí: Por la señal de la cruz. La segundo en la boca, diciendo ansí: De nuestros enemigos…».

Más información

• Lo normal y más natural es escribir la expresión sin coma: la primera en la frente. No obstante, si se entiende el primer elemento (la primera) como tópico, se puede aislar con coma: la primera, en la frente.

• Con este significado, se usa, por ejemplo, en El Jarama (1956) de Rafael Sánchez Ferlosio: «Este ponía el brazo casi extendido hacia adelante, con el tejo a la altura de su ojo derecho, y lo enfilaba con la boca de la rana, guiñando el otro ojo. Luego bajaba lentamente el brazo, recogiéndolo hacia sí, hasta el bajo vientre en un punto preciso, de donde brazo y tejo salían disparados. Metió una rana de la primera y se volvió hacia Justi: —La primera en la frente. Bajando el brazo por segunda vez, decía despacio: —Y esta… para empatar».

Curiosidades

• En los catecismos antiguos, como el de Astete, se incluía esta explicación sobre el acto de santiguarse o persignarse: «Y por tanto te has de acostumbrar á signar, y santiguar, haciendo tres Cruces. La primera en la frente, porque nos libre Dios de los malos pensamientos. La segunda en la boca, porque nos libre Dios de las malas palabras. La tercera en los pechos, porque nos libre Dios de las malas obras, y deseos diciendo así: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen».

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