Al este del Edén

Novela de John Steinbeck (1902-1968) publicada en 1952.

Por qué se llama así

El título es una expresión tomada de la historia de Caín y Abel del Génesis que se cita en la propia novela: «Puso, pues, Jehová a Caín una señal, para que nadie que lo encontrase lo matara. Caín, alejándose de la presencia del Señor, habitó la región de Nod, al este del Paraíso». La novela recrea el conflicto entre Caín y Abel en dos generaciones de hermanos, Charles y Adam y Caleb y Aron, cuyos nombres empiezan significativamente por C y A, como los de Caín y Abel. El título alude asimismo a la condición del ser humano fuera del Paraíso o Edén.

Más información

• Lo normal es escribir Edén con mayúscula en el título, pero este debe escribirse con minúscula: Al este del Edén. En nombres como Edén, la mayúscula está justificada si se entienden como nombres propios, aunque también se pueden considerar genéricos y escribirlos con minúscula (OLE, @RAEinforma).

Palabras interesantes (traducción de Vicente de Artadi Orbis): billalda (juego en el que se hace saltar un palo con otro y luego se golpea el que ha saltado); entrefilete (parte de un periódico); flordelisado (‘adornado con flores de lis’); alamares (plural de alamar ‘presilla adornada con botón y ojal’); tragaforraje (parece un término despectivo para un caballo; hayburner en el original); croante (‘que croa’, en «una especie de silencio croante»); hipocritona (femenino de hipocritón ‘muy hipócrita’); faquines (plural de faquín); cobista ‘adulador’.

Citas

• Siempre experimenté en mí un sentimiento de temor por el Oeste y de amor por el Este.

• Podemos jactarnos de lo que sea, si no tenemos otra cosa. Quizá, cuanto menos se tiene, más se siente uno inclinado a la jactancia.

• Y siempre sucedía que, durante los años de sequía, las gentes se olvidaban de los años de abundancia, mientras que durante los años lluviosos, se borraba por completo de su memoria el recuerdo de los años secos. Siempre solía suceder así.

• A los niños no les gusta que sus padres sean diferentes de los demás.

• Era un hombre demasiado ocupado. No tenía tiempo para sentir nostalgia.

• Los intervalos de tiempo son cosas extrañas y contradictorias para la mente. Sería razonable suponer que un tiempo ocupado solamente por la rutina, o en el que no sucede nada, debiera parecer interminable. Así debiera ser, pero no es.

Constituye el tiempo opaco y monótono que no posee una duración determinada. Un tiempo repleto de interés, envuelto en la tragedia, entretejido con la alegría; este es el tiempo que parece largo en la memoria. Y ello es cierto cuando después se lo recuerda. La monotonía no posee mojones que puedan servir como punto de referencia. De nada a nada no existe ningún tiempo.

• Cathy aprendió muy joven que la sexualidad, con todo su séquito de anhelos y dolores, celos y tabús, es el impulso más perturbador que aflige a los humanos.

• Era un hombre grande y robusto, con ligera tendencia a engordar después que hubo cumplido los cuarenta, con buena presencia tísica para una época en que muchos querían ser gordos para demostrar que tenían éxito.

• El dolor se había introducido en un mundo lleno de corrupción, y habían desaparecido los buenos modales, el bienestar y la belleza. Las damas ya no eran damas, y la palabra de un caballero no merecía ya confianza.

• Es una triste carrera hacia el suicidio la que parece haber emprendido

nuestra especie.

• El espíritu libre e investigador del individuo es la cosa más valiosa del mundo.

• Sí, ya lo comprendo. Debe de ser una cosa muy dura tener que matar a un hombre desconocido y contra el que no se siente ninguna clase de odio.

• Hay hombres que se sienten amigos de todo el mundo en su corazón, y hay otros que se odian a sí mismos, y que esparcen su odio en torno suyo como la mantequilla sobre una rebanada caliente.

• Usted es una de esas raras personas que son capaces de separar sus observaciones de sus prejuicios. Usted ve lo que es, mientras que la mayor parte de la gente ve lo que espera ver.

• Ignoro cuándo el ser un sirviente fue considerado una ignominia, cuando es el refugio del filósofo, el alimento del ocioso y, desempeñado adecuadamente, llega a ser una posición de poder, incluso de amor.

• Me gustaría ser un niño para poder llorar.

• Tenía la idea de que, incluso vencido, podía conseguir una pequeña victoria pírrica riéndose de la derrota.

• La única manera de hacer dinero es vendiendo algo hecho por los demás.

• Ahora procure no adelantarse a lo que voy a decir. No hay nada que me moleste más que decir algo que mi interlocutor ya ha pensado.

• En los asuntos humanos donde hay peligro y hay que andar con cuidado, un feliz final puede verse seriamente comprometido por la prisa. Muy a menudo los hombres tropiezan y caen a causa de excesiva precipitación. Para realizar como es debido cualquier acción difícil y sutil, es preciso considerar ante todo la finalidad a la cual se tiende, y luego, cuando esa finalidad ya aparece como deseable, entonces es preciso olvidarla por completo y concentrarse única y exclusivamente en los medios que conducen a ella. Gracias a este método, ni la prisa, ni el temor, o la ansiedad, pueden originar acciones erróneas. Muy pocas personas son capaces de comprender esto.

• Hay veces en que nuestro adversario puede ayudarnos más qué un amigo.

• —No puede convertir a un cerdo en un caballo de carreras. —No —dijo Samuel—. Pero sí puedo convertirlo en un cerdo muy veloz.

• Cuando un hombre tiene un apodo, ello es prueba de que el nombre que se le dio al nacer estaba equivocado.

• Una verdad a la que no se da crédito nos hiere más, mucho más, que una mentira. Requiere un gran valor respaldar una verdad no aceptada por la época. Esto siempre tiene un castigo, el cual consiste generalmente en la crucifixión. Yo no tengo suficiente valor para ello.

• A un hombre mediocre le es agradable saber que la grandeza trae aparejada consigo la soledad.

• Me habló de cómo un hombre, un hombre de verdad, no tiene que permitir que la pena lo aniquile.

• A veces, a los hombres les gusta ser estúpidos, si ello les permite hacer algo que su inteligencia les prohíbe.

• Cuando uno sabe que un amigo está cerca, no va a verlo. Y cuando se va, uno se tira de los pelos por no haber ido a visitarlo.

• Le sonrió como le hubiera sonreído a un recuerdo.

• No creo que nadie esté contento cuando tiene cosas importantes por hacer.

• Me siento demasiado unido en matrimonio a una silenciosa lámpara de lectura.

• He pensado a menudo que las buenas maneras son acaso un paliativo para los profundos dolores.

• Creo que una mujer fuerte puede serlo más que un hombre, particularmente si está dominada por el amor. Creo que una mujer enamorada es casi indestructible.

• «¡Eres más terco que una mula, sí, que una mula!». «Alguien tiene que serlo —respondía hoscamente—. De lo contrario, nunca se podría agarrar al Destino por la nariz, y la Humanidad seguiría encaramada en las ramas más altas de los árboles.

• El agudo dolor causado por la verdad puede llegar a desaparecer, pero la lenta y roedora agonía de la mentira no desaparece nunca.

• Acaso el mejor conversador del mundo es aquel que ayuda a hablar a los demás.

• Cal no odiaba la mentira, sino la causa que obligaba a decirla.

• Hay que ser muy rico para vestir tan desastradamente como usted. Los pobres tenemos que vestir bien.

• Tuve que descubrir mi estupidez por mí mismo. Y mi estupidez consistía en lo siguiente: pensaba que los buenos son destruidos, mientras que los malos sobreviven y medran. Pensaba que una vez un dios colérico y disgustado había vertido fuego fundido de un crisol, para destruir o purificar este pequeño puñado de fango. Pensaba que yo había heredado tanto las quemaduras de aquel fuego como las impurezas que lo hicieron necesario…, que lo había heredado todo, pensaba. Todo. ¿No habéis sentido alguna vez lo mismo?

Curiosidades lingüísticas

• Para reflejar el habla de Lee, personaje de origen chino, se recurre a cambiar la r por l, como e n «—Hablal mucho. Mí sel silviente chino númelo uno. ¿Pelmite que me vaya?».

Otras fuentesWikipedia.

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