Entre las reacciones a nuestro artículo del revuelto de tripas, una seguidora nos mencionaba un error que puede considerarse similar: el de al pie del camión por al pie del cañón. Pero nos decía que en este caso algunos han empezado a utilizarlo intencionadamente aun siendo conscientes de que no es la forma apropiada. Así, al parecer, lo usa ya con naturalidad y humor el influénser Alexsinos después de habérselo oído a la también influénser @loveyolii_, a quien le hace gracia que su desliz se haya convertido en meme, según explica aquí Natalia Osona.
Y es que este tipo de malapropismos (o amadoradas, como los llaman algunos), en los que se sustituye en una frase hecha una palabra por otra de apariencia semejante, son a veces más que comprensibles, sobre todo cuando la naturaleza de la expresión y su origen no son demasiado transparentes. Así han surgido estar en el candelabro (un candelabro no es muy distinto de un candelero), al pie del camión y muchos otros casos en los que la palabra correcta no es la más esperable para el hablante. De ahí que se diga en loor de multitudes por en olor de multitudes, seguramente porque loor suena más culto y menos apestoso, o de todo hay en la villa del Señor por de todo hay en la viña del Señor, o un matojo de emociones (recientemente escuchado en La isla de las tentaciones) por un manojo de emociones, entre otros muchísimos casos que se han recogido en obras como Estoy en el candelabro o No es lo mismo «ostentoso» que «ostentóreo».
Y no es el del camión el único malapropismo del que se ha apropiado el habla común con intención festiva. Tenemos también, por ejemplo, gracias de antebrazo (por gracias de antemano), expresión que en redes se usa con frecuencia en casos como este: «Alguien sabe cuándo sale el MV de Ritual de The Warning? Gracias de antebrazo».
Ya sabemos que la lengua no siempre es reacia al error (muchas de las cosas que decimos hoy son errores del pasado) y, con humor de por medio, menos aún.
Un pensamiento en “Al pie del camión”