adv. Con dedicación entregada a un asunto, en disposición de actuar inmediatamente en caso de necesidad estando expuesto a cualquier contingencia que pueda surgir. Enhorabuena a todos los que han estado al pie del cañón y han hecho posible que la organización sea perfecta.
Etimología
Por los militares o soldados encargados de un cañón en una batalla y, por tanto, inmersos en ella y expuestos a los peligros. Uno de los primeros usos documentados de esta expresión con este sentido es este del prólogo de la edición de 1791 de la Historia natural, civil y geográfica de las naciones situadas en las riveras del rio Orinoco del jesuita Joseph Gumilla (1686-1750): «El 19 de enero de 1743, el P. Gumilla sale de regreso para el Nuevo Reino, con un nuevo contingente de 7 jesuítas. Nada se ha podido saber hasta ahora de sus actividades entre este año y la fecha de su fallecimiento, ocurrida al pie del cañón —como dicen los misioneros— el 16 de julio de 1750». No parece, pues, cierta la teoría de que la expresión tiene su origen en Agustina de Aragón (1786-1857).
Variantes: al pie del camión (malapropismo).
Un pensamiento en “al pie del cañón”